Sunday, August 10, 2008

Raúl González Tuñón - ay mamacita mía -

hay letritas que casi casi me provocan el llanto
y para alguien que no ha hecho terapia jamás (será la hora, ahora?)
y no le sale el llorar...
es como pellizcarse para que duela
porque a veces nos preguntamos si es que los nombres estarán bien puestos o eran al vesre
y nosotros tan panchos de la cabeza

cualquiera vive muriendo

anyway...

-


El Poeta que murió al amanecer

Sin un céntimo, solo, tal como vino al mundo,
murió al fin en la plaza, frente a la inquieta feria.
Velaron el cadáver del dulce vagabundo
dos Musas: la esperanza y la miseria.

Fue un poeta completo de su vida y su obra.
Escribió versos casi celestes, casi mágicos,
de invención verdadera,
y como hombre de su tiempo que era,
también ardientes cantos y poemas civiles
de esquina y banderas.

Algunos, los más viejos, lo negaron de entrada.
Algunos, los más jóvenes, lo negaron después.
Hoy irán a su entierro cuatro buenos amigos,
los parroquianos del café,
los artistas del circo ambulante,
unos cuantos obreros,
un antiguo editor,
una hermosa mujer,
y mañana, mañana,
florecerá la tierra que caiga sobre él.

Deja muy pocas cosas, libros, un Heine, un Whitman,
un Quevedo, un Darío, un Rimbaud, un Baudelaire,
un Schiller, un Bertrand, un Bécquer, un Machado,
versos de un ser querido que se fue antes que él,
muchas cuentas impagas, un mapa, una veleta,
y una antigua fragata dentro de una botella.

Los que le vieron dicen que murió como un niño.
Para él fue la muerte como el último asombro.
Tenía una estrella muerta sobre el pecho vencido
y un pájaro en el hombro.

-

Raúl González Tuñón (gracias, el ortiba)

.


2 comments:

Oscar Grillo said...

Las marionetas dan dan
tres vueltas
y despues se van.

viruta said...

prefiero el negro azulado de las golondrinas
jugando a la mancha
se van
pero vuelven
ahicito nomás
en la ventana de mi cocina